Cortes eléctricos minan la salud física y mental de los marabinos

En las últimas semanas, los racionamientos eléctricos en Maracaibo pasaron de 4 a hasta 8 horas al día, principalmente durante la madrugada, lo que ha afectado en el descanso de sus residentes.

Yaritza Ramírez, habitante de Los Estanques, parroquia Manuel Dagnino, afirmó que vive con su mamá enferma, quien paga las consecuencias de estos cortes.

“Me afecta porque tengo a una adulta mayor que padece de demencia senil y los apagones la descontrolan con el sueño. No duerme, se asusta y empieza a ver cosas en la oscuridad”, explicó Ramírez.

En ese sentido, consideró que la solución es invertir en el mantenimiento del cableado y todas las instalaciones eléctricas que surten de electricidad al país, pero de manera planificada y con un cronograma anunciado con anticipación para tomar medidas.

Mientras que Yuletzy Urbina, habitante de la comunidad La Ranchería, parroquia Cristo de Aranza, detalló que un día puede pasar sin electricidad entre 7 a 9 horas.

“Afecta el descanso para llegar del trabajo diario y al día siguiente salir sin energías a trabajar, afecta la salud mental y anímica”, aseguró.

Una realidad similar vive la señora Elba de Carrizo, de la comunidad Campo Alegre, quien padece de racionamiento en doble tanda de 4 horas cada una.

“Afecta nuestro rendimiento como seres humanos por no descansar lo justo después de nuestra jornada laboral. Nuestros familiares mayores de edad y nuestros menores de edad no se escapan de este trauma. Los niños no rinden en sus estudios ya que al no dormir bien, no quieren asistir al día siguiente”, agregó.

Emociones negativas

Al respecto, la psicóloga Fabiola Rojas, afirmó que los cortes nocturnos afectan el sueño y en caso de las personas que habitan en Maracaibo, esta situación las puede conllevar a tener enfermedades.

“Si la persona no duerme bien, claramente al día siguiente no va a rendir y más en este tipo de apagones que están siendo repetidos, continuos, todos los días, hasta dos veces al día. Eso hace que ese malestar, la falta de descanso y agotamiento puedan detonar en enfermedades físicas y mentales”, advirtió Rojas.

De acuerdo con la más reciente encuesta realizada por la fundación Rehabilitarte en el informe ¿Cómo está la salud mental en el Zulia?, 6 de cada 10 personas presentan cuadros de estrés, ansiedad y depresión a nivel de todo el Zulia debido a diferentes situaciones y no necesariamente tienen trastornos mentales.

Al respecto, Rojas explicó que más allá de no descansar, cuando vienen los cortes eléctricos en Maracaibo, “se afloran emociones negativas como angustia, molestia, preocupación e incluso tristeza. Ese tipo de emociones, sintiéndose de manera continuada, de forma permanente por mucho tiempo, pueden llevar a sentimientos relacionados a tristeza, desesperanza, incertidumbre, agobio y pueden desencadenar depresiones”.

En ese sentido, enfatizó que actualmente la salud mental de la población zuliana está afectada por la Emergencia Humanitaria Compleja, que al agregar este factor, se convierte en un detonante porque es un maletín extra de preocupaciones y malestares. Asimismo, indicó que dormir ayuda con la orientación de espacio y a mantener un período donde la mente está en calma.

Cortes sin planificación

Luego de contabilizarse casi un mes de intensos racionamientos eléctricos, el ministro de Energía Eléctrica, Néstor Reverol, anunció el pasado 1 de febrero a través de un video en su cuenta en Instagram que están reemplazando el conductor de las líneas de transmisión de 400 Kv que van desde El Tablazo hasta Cuatricentenario y que pasan por el Lago de Maracaibo.

“Este conductor va a traer grandes beneficios para el Zulia”, dijo sin ofrecer mayores detalles.

Según lo dicho por Reverol, los trabajos tendrán una duración de 63 días. “Son 3 conductores, 60 kilómetros de conductor se van a instalar en 3 fases y ahorita se están instalando la fase B. En 63 días debe estar culminado con éxito”, afirmó.

Sin embargo, la información parece no ser suficiente ni llegar a las personas de manera oportuna.

“Conocemos la situación actual por las redes sociales de que actualmente están haciendo unos trabajos, colocando un cable, pero no informan nada oficial por parte de la Corporación Eléctrica Nacional y dar una respuesta satisfactoria. Siento que estamos como al principio desde hace años sobre esta problemática”, expresó la señora Mercedes López, de la urbanización El Varillal.

“En El Varillal se va la luz 4 horas. Un día puede ser de 11.30 de la noche hasta las 3.30 de la madrugada. Otro día puede ser de 7.30 de la noche hasta las 12.00 de la medianoche. Otros días se ha ido de 12.00 de la medianoche hasta las 4.00 de la madrugada. No hay horas fijas”, describió.

Por los frecuentes cortes eléctricos, la señora López ahora debe cenar más temprano de lo habitual porque no sabe a qué hora va a quedarse a oscuras, mientras que cuando se va durante la madrugada, ella junto a su hija amanecen trasnochadas.

Cortes durante el día también son un problema

Alejandro Marín, quien vive en La Paragüita, parroquia Olegario Villalobos, describe la situación eléctrica como “fatal”, donde suele fallar el servicio dos veces al día y con muchas fluctuaciones.

Marín, quien es abogado y trabaja en el campo humanitario, le cuesta dormir cuando le quitan el servicio a las 10.00 de la noche, mientras que, cuando pasa de día, no puede trabajar o realizar actividades con normalidad porque queda sin servicio de Internet.

“El paquete de datos (móviles) es muy costoso, son casi 10 dólares que debe pagar uno para obtener una recarga extra de datos y es mucho dinero para todos los venezolanos”, dijo Marín.

Cada vez que hay cortes eléctricos, la señal telefónica de los operadores disponibles suelen fallar en unas zonas más que otras. Esto hace que las personas permanezcan incomunicadas durante las horas sin servicio y si cuentan con señal, mantener los datos es costoso.

En ese sentido, Marín considera que hace falta un programa de inversión en la industria eléctrica que cuente con acciones de monitoreo y evaluación de dicha acción implementada para constatar que se está brindando respuesta a las necesidades de la ciudad.

“Para esto se requiere del apoyo de un equipo multisectorial y de personas que efectúen los pasos correctos para chequear el estatus de la industria eléctrica en la región”, finalizó.

La ciudad lleva años sumergida en constantes fallas eléctricas y racionamientos, al igual que el resto del país. Ahora, son más frecuentes, menos planificados y con una mínima información que da espacio a distintas interpretaciones, pero sin certezas sobre cuándo el sistema eléctrico volverá a funcionar con normalidad.

Lo cierto es que las consecuencias de la aplicación de cortes eléctricos en Maracaibo indiscriminados están impactando en la vida de seres humanos, cuyas consecuencias empiezan a ser notables en su salud física y mental.

Fuente: Radio Fe y Alegría Noticias. 

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